viernes, 12 de octubre de 2018

MEMORIA ANCESTRAL Y AGRICULTURA URBANA UN DESAFIO


Escrito por Nelly Guilarte Ugas

Estas breves reflexiones se desprenden  del encuentro con el pasado como espacio de memoria a partir de necesidades del presente, en esa pretensión de comprendernos,  comprender y cimentar el proceso de reafirmación de nuestra IDENTIDAD  y  SOBERANÍA NACIONAL; posiblemente estén impregnadas por mis intencionalidades y convicciones razones por las que me permito hacer algunas precisiones.

Reconocemos los alcances en materia de derechos sobre los pueblos “indígenas” recogidos en la Constitución Bolivariana de 1999,  es indiscutible la  visibilidad y el reconocimiento en estos años de Revolución Bolivariana; colonizados como estamos se nos dificulta reconocer conscientemente en ese espacio de Memoria la ancestralidad originaria presente en nuestra cotidianidad. Es imperativo ver,  “lo indígena”  que está en cada uno de nosotros y nostras, aquello que camina  por las calles de pueblos y  ciudades, se desliza  en la inmensidad de la sabana  o por las serpenteadas serranías, eso que sigilosamente  continua allí, en: patios, jardines, fogones, o en esas voces sonoras que lograron vencer tanta ignominia haciéndose permanencia y como eco retumbando entre grietas abismales  han llegado a nuestros tiempos, hoy nos acompañan en esta particular forma de vivir nuestra indomable rebeldía  que nos caracteriza.

Las herramientas de las que nos hemos apropiado en este oficio de la investigación histórica  nos han permitido hurgar en huellas y rastros que vamos encontrando; ha sido de mi especial atención la  lectura y estudio de relatos, cartas y crónicas que  hicieron  religiosos civiles y militares durante la invasión, conquista y colonización de estos territorios por el imperio español. Al adentrarnos en ellos encontramos que  la historiografía venezolana hegemónica montó el discurso histórico  desde la visión euro céntrica construida desde estos relatos; pero estos  documentos estudiados desde otra perspectiva,  nos aportan información invaluable para la comprensión del mundo ancestral de nuestros pueblos originarios y así poder quitar el velo a  lo ancestral que  ha trascendido las edades y se hace presente en nuestra contemporaneidad como memoria, ineludible para sustentar la construcción del buen vivir  y contraponerlo al modelo cultural hegemónico depredador.

            Partiendo de la relectura a la  relación de  Juan Pimentel sobre la Provincia de Caracas y ciudad de Caraballeda y Santiago de León de la Gobernación de Venezuela  escrita en 1585; escrito que ha sido estudiado y citado por muchos historiadores e investigadores, documento por demás interesante, tomando en cuenta la abundante y detallada información de múltiples aspectos (fauna, flora, datos etnográfico entre otros)  referidos  a gran parte del territorio de los actuales estados Carabobo, Aragua, Miranda, Vargas y la Caracas metropolitana. Para fundamentar mis reflexiones me centré específicamente en los fragmentos donde se relata lo inherente  a los mantenimientos, cultivos  y formas de subsistencias de las comunidades originarias  asentadas en estos territorios desde tiempos inmemoriales los cuales citaré algunos de ellos textualmente[1]

“Los mantenimientos  de que los indios usaban y ahora usan, son maíz de tres o cuatro maneras y colores, casabe que es yuca, que el agua de ella mata cruda y cocida es gran regalo y mantenimiento de los indios, batatas, calabazas que llaman auyamas, frijoles, caraotas que son como habas, maní que es una raíz que quitada la cáscara queda un meollo como piñones … ocumos … otras raíces como pericaguares, mapuey, y capaso, las cuales siembran y son de buen sustento”[2]
“Los árboles  que hay en esta Provincia que tuvieron los indios y tienen de cultura son que junto a sus casa suelen sembrar y criar unos árboles  altos que ellos llaman curagua y los españoles aguacates;… Hay otros árboles muy grandes que llaman jobos, la fruta es como ciruelas pequeñas, amarillos, más largos que redondo, huelen bien, … y guayabos que su fruta es como manzanas , mayorores y menores; lo de adentro esta lleno de granillos  no se digieren tienese que es fruta sana,… esta fruta es algún remedio contra las cámaras comida verde. Hay otros árboles muy copados  y grandes que los indios  crían también junto a sus casas que llaman mamones, es la fruta como nueces verdes pequeñas,… y otros que llaman guamos su fruta es como algarroba”[3]
            “Hay piñas frutas gustosa y olorosa, no se tiene por sana,… hay guanábanos,… crían estos  indios otros árboles que llaman totumo…“Hay piñas, fruta muy gustosa y olorosa, no se tiene por sana;…hay guanábanos que son árboles grandes, … Crían estos indios otros árboles que llaman totumos que de sus frutas hacen escudillas, taparas para agua como botijas, cucharas y coberturas  para sus miembros genital  Hay anones… hay  plátanos y mameyes…”[4]
“Hay unos arbolillos  que echan una  hoja  como de granado que llaman hayo, es muy apreciada entre los naturales  porque trayéndola en la boca dicen que les quita el hambre y se dice les da fuerza para trabajar y así usan de este hayo  en general cuando trabajan y caminan siembranlo y cultivanlo con cuidado para este efecto”[5]
“…los naturales ni tuvieron  trato ni contrato ni granjería alguna. Susténtense de sus labranzas en cuanto a su comida  porque en lo demás ni lo procuran ni lo quieren…”[6]

En ese combate histórico de descolonización  eurocentrista hegemónico se hace imperativo repensarnos para  descolonizarnos, significa entonces  pensarnos desde otra perspectiva, por lo tanto es fundamental  escrudiñar en esos espacios de memoria ancestral no colonizada casi imperceptibles en nuestra cotidianidad colectiva e individual y nutrirnos  de su esencia para construir una  nueva racionalidad  cultural, donde inscribimos  el de producir alimentos  y producirlos desde los espacios urbanos  es un desafío,  en tal sentido se propone:
Profundizar en  las investigaciones sobre formas y métodos de las prácticas ancestrales relacionadas a la agricultura de los pueblos originarios, para que  estas sean valoradas y contextualizadas para su puesta en escena en los territorios urbanos y poder producir el sustento y liberación tanto material como espiritual.
Para cerrar  lanzo al viento esta utopía de la Memoria Ancestral  
Qué bueno sería  entonces,  poder nosotros y nosotras devolverle la fertilidad a nuestra PACHA MAMA, sembrar árboles de: curaguas, guayabos, jobitos, guamos, guanábanos y mamones, en cada espacio de nuestra madre tierra sobreviviente a la vorágine de  la modernidad, entregarnos al  disfrute con el trinar de los pájaros  que en sus frondosas ramas revoloteen, divertirnos con los saltos acrobáticos de ardillas y que la abundancia sea tal para saciar las ansias de degustar sus frutos.
Que el caminar entre MAIZALES de cabelleras multicolores nos anime a vivir esperanzados y tranquilos que la cosecha ha de alcanzar para llenar la totuma con OCUMOS PERICAGUARES, MAPUEY,  AUYAMAS Y CARAOTAS; que no falte un árbol de hayo, donde podamos arrancar hojas  para mitigar el hambre en época de escases; pero sobre todo ese HAYO pueda nos alimentar el espíritu y permita la alucinación de conversar con  nuestros dioses supremos, (el sol, la luna las estrellas) y vencer  a las fuerzas del inframundo y en espiral envolvente de la vida poder volar entre las próximas edades.



[1] Tomando en cuenta que este sucinto  escrito no  se hace para cumplir con requisito académico alguno Advierto que la cita del documento  no se ciñe a los parámetros establecidos;  la cita es de carácter ilustrativo
[2] BRICEÑO PEROZO, Mario; Temas de Historia Colonial Venezuela  tomo II Biblioteca de la Academia nacional de la Historia Caracas 1986. Pág. 628
[3] Ídem pág. 631
[4] Ídem pág.  632
[5] Ídem pág.  633
[6] Ídem pág.  637

lunes, 12 de marzo de 2018

LA MEMORIA ANCESTRAL INDÍGENA ESTÁ VIVA.

Escrito por: Nelly Guilarte Ugas



La historiografía y la industria cultural hegemónica dominante han pretendido borrar del imaginario colectivo la fuerte presencia de los elementos ancestrales de nuestras culturas originarias, mediante sistemáticas acciones como: descalificación, encubrimiento, negación, inferiorización o solapándola en el discurso ponderado del llamado mestizaje.

Los estudios etnográficos, históricos, arqueológicos que desde mediados del siglo XX  desarrollaron reconocidos investigadores venezolanos entre los que  podemos señalar a Miguel Acosta Saignes, Lisandro Alvarado, Arcila Farías, Brito Figueroa, Iraida Vargas, Mario Sanoja  para nombrar los más conocidos  y  muchísimos otros  de nuevas generaciones con prolijas investigaciones  han dado suficientes argumentos  para reivindicar  la valía de lo indígena  y el desarrollo cultural de estas, mas sin embargo  ha quedado subrayado casi exclusivamente como cosa del pasado. Se hace entonces imperativo y necesario que empecemos en un proceso de auto reconocimiento de lo que somos desde esa ancestral herencia, constitutiva desde nuestro ser social y biológico tal y como lo evidencian los estudios  sobre ADN mitocondrial de los venezolanos, investigaciones que nos proporcionan argumentos desde otras aristas y se refiere al importantísimo y mayoritario aporte genético indígena presente hoy en la población venezolana mayor al 70%. [1]

“La impronta histórica de los pueblos indígenas se ha hecho evidente en las ya mencionadas investigaciones científicas recientes sobre el ADN mitocondrial presente en poblaciones de la región nor-central de Venezuela: el aporte genético indígena es de 70%, el negro-venezolano de 20% y el europeo de 10%.En el oriente de Venezuela, por otra parte, donde dominaron los pueblos caribes, el componente indígena en el ADN alcanza el 84%, 8% el negro-venezolano y 8% el europeo. En el noroeste de Venezuela donde dominaron los pueblos arawacos caquetíos, el ADN mitocondrial indígena indica un 70%, el negro-venezolano 15% y el europeo 2%; en la región andina donde dominaron pueblos de origen chibcha, el componente genético indígena indica un 89%, el europeo 6% y 4% negro-venezolano”[2]

En los últimos años  con los alcances  en materia de derechos  sobre los pueblos indígenas recogidos en la Constitución Bolivariana de 1999, la reconocimiento que se le ha dado a los pueblos indígenas  durante la Revolución Bolivariana,  es innegable su  visibilidad; pero en el sentir  Nacional  lo indígena venezolano es aún cosa de  los otros, de quienes ocupan los  territorios donde estas naciones mantiene una  unidad  étnica y cultural  mayoritaria,  al hablar de lo indígena en seguida pensamos en  áreas especificas de los estados Zulia, Amazona, Bolívar,  Delta Amacuro.

Por otra parte lo cultural indígena lo  pensamos desde una  concepción museística y contemplativa, las danzas, trajes, penachos, cuentos y cantos se presentan en actividades festivas en forma de espectáculo extraño y hasta exótico; colonizados como estamos se nos hace cuesta arriba reconocer conscientemente  esa extraordinaria herencia, mas sin embargo,  ella está presente en nuestra cotidianidad;  pero nos cuesta ver,  lo indígena  que está en cada uno de nosotros y nostras, lo indígena que camina  por las calles  de las ciudades,  sobre todo en la periferia de los grandes  núcleos urbanos, en nuestros pueblos, en las frutas, verduras y toda la culinaria que degustamos  desde nuestros fogones.

 “Los árboles  que hay en esta Provincia que tuvieron los indios y tienen de cultura son que junto a sus casa suelen sembrar y criar unos árboles  altos que ellos llaman curagua y los españoles aguacates;… Hay otros árboles muy grandes que llaman jobos, la fruta es como ciruelas pequeñas, amarillos, más largos que redondo, huelen bien, … y guayabos que su fruta es como manzanas , mayorores y menores; lo de adentro esta lleno de granillos  no se digieren tienese que es fruta sana  y de lo de encima que es lo mejor  se hace conserva como de carne de membrillo , esta fruta es algún remedio contra las cámaras comida verde. Hay otros árboles muy copados  y grandes que los indios  crían también junto a sus casas que llaman mamones, es la fruta como nueces verdes pequeñas,… y otros que llaman guamos su fruta es como algarroba”[3]

            Cuando revisé este fragmento de la relación de Pimentel escrita  en mayo de 1585, importante documento donde describe la provincia de Caracas, entonces en mi memoria aparecieron imágenes relacionadas con mi vida árboles de  curagua (aguacate)  y de guayabos cercanos a la casa, lo indígena está en la memoria aún cuando no se tenga conciencia de ello; hoy en el marco de esta agresión puesta en escena  desde  los centros hegemónicos imperiales de poder  contra nuestro pueblo,  hemos apelado a esa memoria  que yace casi olvidada, y, ese indígena que llevamos  dentro nos ha empezado a señalar el camino  para alimentar nuestro cuerpo y nuestra espiritualidad para resistir, sobreponernos y avanzar.

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[1] Nos  referimos a la tesis Doctoral en Ciencias  de Figuera Pérez Cristina “ Variabilidad Genética de Haplogrupos Mitocondriales Amerindios Detectados en Poblaciones Urbanas Contemporáneas de la Zona Norte de Venezuela, ( Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Caracas 2015.  
[2] SANOJA OBEDIENTE, Mario El Legado de Chávez: Socialismo y Poder Popular  Conferencia Nacional del Centro Internacional Miranda: las Ciencias Sociales y los procesos de Cambio en el SigloXXl 2016 en:  
http://dominicanossolidaridadbolivariana.blogspot.com/2016/06/mario-sanoja-obediente-doctor-en.html
[3] BRICEÑO PEROZO, Mario; Temas de Historia Colonial Venezuela  tomo II Biblioteca de la Academia nacional de la Historia Caracas 1986.pags 631- 632  en ese mismo numeral  continua describiendo otras plantas frutales y que dejamos aquí  para su lectura “Hay piñas, fruta muy gustosa y olorosa, no se tiene por sana; hay guanábanos que son árboles grandes, su  es como melones pequeños… Crian estos indios otros árboles que llaman totumos que de sus frutas hacen escudillas, taparas para agua como botijas, cucharas y coberturas  para sus miembros genital…”

lunes, 5 de marzo de 2018

ACERCAMIENTO A LA CRONICA DE JOSEPH GUMILLA (desde el principio dialógico de la complejidad)


Escrito por: Nelly Guilarte Ugas
El inicial y ligero acercamiento con los principios de la complejidad trabajados en el curso, Complejidad y Cultura: entramado saberes y revisiones,  nos permitió  desarrollar unas preliminares reflexiones en torno al principio dialógico en las crónicas de indias  caso concreto, Historia natural civil y geográfica de las naciones situadas en las riveras del rio Orinoco de Joseph Gumilla 


Gumilla escribe su obra desde la convivencia como misionero en las comunidades indígenas en su condición de evangelizador; su obra aporta valiosísima información geográfica y etnográfica[1]; pero sobre todo sus relatos son fundamentales para comprender el proceso destrucción del simbolismo e imaginario indígena y la imposición euro-céntrica como eje central del proceso de “conquista espiritual” en las comunidades indígenas de los territorios circundantes al Rio Orinoco, Sur y Oriente del actual territorio Venezolano[2]



         A propósito de la aproximación que hacemos a la crónica de Gumilla para comprender las características propias de los procesos dialogantes que se expresan en ella, se hace imperativo señalar, que el contexto de los relatos y crónicas de indias corresponden al proceso de imposición hegemónica de dominación cultural de la colonialidad-euorocentrica, considerada superior y dese la cual se impone su visón para prefigurar las nuevas realidades desde del poder; en el marco de estas contradicciones que parecieran impedir el dialogo, a pesar de lo ya enunciado, este se sucede como fenómeno complejo. Un discurso interpretativo de la realidad y la proyección del europeo en la realidad del “nuevo mundo”



     “ El indio barbaro y silvestre es un monstruo nunca visto, que tiene cabeza de ignorancia, corazón de ingratitud, pecho de inconstancia, espaldas de pereza, pie de miedo , su vientre para beber y su inclinación a embriagarse son dos abismos sin fin”[3]



       La crónica de Joseph Gumilla no solo se describe y narra paisajes hechos y acontecimientos; sino también se emiten juicios valorativos e interpretaciones; constituye un cuerpo discursivo de gran complejidad que nos imponen una realidad dialógica en distintas dimensiones: en primer orden encontramos en ellas descripciones, clasificaciones, comparaciones exclusiones e inclusiones que se producen de esa interacción que hace el cronista de la realidad que vive y percibe; segundo construye y deconstruye al expresar lo propio desde lo ajeno o en otras palabras lo desconocido desde lo conocido, tercero expresa desde el yo lo del otro que muy a pesar de su negación no puede ocultarlo en la totalidad[4], lo extraño le es tan asombroso que no le queda más que ponerlo en evidencia aún cuando sea para descalificarlo o interiorizarlo, cuarto el discurso expresa relaciones socioculturales que suponen nuevas identidades colectivas e individuales y representaciones simbólicas.



      Por otra parte la crónica de Gumilla nos permite desde cualquier presente dialogar con realidades complejas multidimensionales para avanzar en la comprensión de la otredad indígena, alcanzar el entendimiento humano construir nuevas realidades reconociendo que el dialogo que se expresa en el discurso de esos relatos se produce en el contexto de una confrontación violenta, desigual y dificultosa impuesta por la hegemonía euro-céntrica, en consecuencia acercarnos desde una perspectiva compleja a estos textos nos permitiría aproximarnos a lo impalpable quitar el velo de aquello que fue encubierto






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[1] GUMILLA Joseph; Historia natural civil y geográfica de las naciones situadas en las riveras del rio Orinoco Tomo I. Imprenta de Carlos Gibert y Tutó. Barcelona MDCCLXXXXI p 124 “Las mujeres , fuera de los adornos de narices y orejas… adornan sus brazos cuellos y cinturas y piernas con gran numero de sartas de Guripa; esta es sarta de cuentas muy menudas”

[2] [2] GUMILLA Joseph. Obcit p. 213 “No es factible que Europeo alguno, que no haya tratado con gente bárbara, haga concepto de aquel su modo de entender, No podemos entender ni penetra su interior ni nos toca más que enseñarle nuestra Santa Ley

[3] IDEM p.103

[4] GUMILLA Joseph; Historia natural civil y geográfica de las naciones situadas en las riveras del rio Orinoco TomoI I. Imprenta de Carlos Gibert y Tutó. Barcelona MDCCLXXXXI p.4 “Dire que fue gravísimo error el que a los que a la primera vista pensaron que no eran racionales, porque a la verdad luego que se van desbaratando aquellas que parecen piedras, se ve para la divina gracia, que pasan a verdaderos hijos de Abrahan; y a repetidos golpes de cincel de la doctrina se desprenden los brillos de aquellos diamantes, cuya exterior tosquedad los hacia despreciable”




martes, 7 de febrero de 2017

CONTEXTO ECONÓMICO PLÍTICO Y SOCIAL DE LA INSURRECCIÓN POPULAR DE 1846-1847 (Ezequiel Zamora Correa su dirigente fundamental)



Escrito por: Nelly Guilarte Ugas


Para ir más allá de las simples efemérides o la exaltación heroica de personalidades y aproximarnos a comprender los acontecimientos históricos en el marco  de grandes complejidades influenciados de fenómenos y procesos multifactoriales,  hemos considerado pertinente en el  contexto del año Bicentenario del nacimiento de Ezequiel Zamora dejar para quienes  se acerquen a la lectura de este breve articulo  algunos aspectos de orden económico, político y social  presentes en Venezuela entre 1830-1845, que deben ser valorados para comprender la insurrección campesina y antiesclavista  de 1846-1847 y  la actuación de Ezequiel Zamora como una de las figuras sobresaliente de tales acontecimientos.

En 1830,  cuando se instaura la IV Republica  se impone  el proyecto  liberal más conservador  triunfa el sector de los comerciantes y grandes propietarios incluyendo a los antiguos realistas,  Páez con su liderazgo militar es figura fundamental  en la cohesión  del bloque social dominante, lo cual permitió instaurar el dominio de quienes se alzaron con la hegemonía  del poder una vez que Venezuela es separada de la Gran Colombia; el sector vinculado a la burguesía comercial se avanza en la instalación de casa comerciales de origen Británica, Norteamericana, Holandesa, Alemanas, Francesas  todas estas controlan el comercio de importación  y exportación figura aquí casa comerciales como  Boulton, Blohom, Phelps entre otros

La república naciente se sustenta entre la alianza táctica de comerciantes y terratenientes donde los primeros  subyugan a los segundos  que son los mas afectados por  las crisis de los países capitalistas centrales y la usura a que eran sometido, quienes además contaban con un maro jurídico que les permitía esa usura y especulación, nos referimos muy especialmente a la ley de 10 de abril de 1834 y  su instrumento de aplicación como los tribunales mercantiles

Las exportaciones  de materia prima se centran en cacao tabaco, cueros, añil y café siendo este ultimo el que ocupa el mayor volumen de exportación y el que estimula la ocupación de nuevos espacios para su cultivo  extendiéndose  a las tierras de  los resguardos indígenas  ocupadas por nuevos y viejos propietarios, la zonas improductivas de las antiguas haciendas- trapiche,  las laderas de los piedemonte de ellas cordilleras tanto del interior como de la costa.

La expansión de la actividad cafetalera también implicó  la incorporación de nuevos instrumentos de trabajo y nuevas relaciones sociales de producción, su condición de cultivo estacional favoreció la incorporación de jornaleros  por tiempo definido; pero además implicó hacer inversiones en infraestructura de secados  y maquinas trilladoras, en muchos casos estas inversiones se hicieron con préstamos hipotecarios  sujeto a la usura y a la especulación financiera, mecanismo mediante el cual los prestamistas se apoderaron de muchas  tierras y unidades de a producción agropecuarias.

  La compleja situación económica,  la improductividad de la agricultura  de carácter latifundista  con escaso nivel de desarrollo de las fuerzas productivas hizo mella en los hacendados que empezaron a sentir  los embates del endeudamiento. En el orden internacional el periodo de 1830 a 1846 se caracterizó por sucesivas crisis como consecuencia  de la especulación financieras, con incidencia directa en el aparato productivo nacional, aunado a este desolador panorama la baja en los precios del  café llevaron a la quiebra a muchos agricultores.

 Por otra parte las condiciones de vida de los campesinos y jornaleros eran deplorables situación que agudiza la conflictividad  social,  aumenta considerablemente número de esclavos que se fugaban de las unidades de producción o de la casa de sus explotadores, algunos se agruparon en las montañas intrincadas o sabanas otros se presentaban como trabajadores libres  en otras lugares para evadir su vuelta a la esclavitud  abundante es la documentación que lo refrenda [1]

La  apremiante situación de la población trabajadora jornaleros, campesinos, pequeños propietarios  y hacendados arruinados, los lleva a jugar un papel fundamental en la insurgencia de los primeros años de la cuarta década del siglo XIX  y son  muchas las sublevaciones, motines y alzamientos que se producen tanto en Caracas como en los llanos centrales.

A medida que se profundiza la crisis también  los conflictos sociales   las contradicciones  y los conflictos de intereses. El grupo de los comerciantes que tiene mayor  conexión con el mercado capitalista mundial  centraliza el circulante y los mecanismos  del crédito,  es el sector social la menos afectada por las crisis  y la más favorecida,   se queda con las tierras de los  agricultores que no pueden pagar los altos intereses y las demás construye una hegemonía amparada en el estado. Otro elemento de conflicto entre el bloque oligárquico es la instalación del Banco  Colonial Británico[2], este banco capitalizaba  los requerimientos crediticios del sector mercantil y  de la deuda eterna publica

El resquebrajamiento de la unidad táctica de las clases dominantes,  las pugnas de los caudillos salidos de la independencia se expresa en el surgimiento de dos fuerzas  que se disputan el control político y el ejercicio del gobierno los Liberales y Conservadores. En 1838  el resquebrajamiento llega a su punto  máximo puesto en el tapete en la diatriba  pública y a través de los órganos divulgativos tanto de uno como de otros donde  se  expresan la polémica. En 1840 se funda el periódico el Venezolano, allí uno de sus principales exponentes Leocadio Guzmán, padre de Antonio Guzmán hace férrea oposición a los conservadores, con banderas demagógicas logra captar seguidores de distintas capas sociales incluyendo campesinos, jornaleros, comerciante,  agricultores, artesanos pequeños y medianos comerciantes nutren las filas del naciente partido  Liberal, tanto en Caracas, como en otras poblaciones del país.

Entre los seguidores del partido liberal se  encontraba Ezequiel Zamora quien vivía  en Villa de Cura dese el año de 1838, dedicado al oficio de como pequeño comerciante, desarrollando algunas actividades de compra venta en la región del Tuy, llanos centrales, los valles de Aragua  y parte de la región sur oriental  de la cuenca del lago de Tacarigua (Valencia), circunstancias estas que le permiten relacionarse  con amplios sectores  sociales en un espacio territorial considerable  allí se identifica con los sectores más golpeados por la situación de crisis  generalizada que se enfrenta en todos los órdenes pero fundamentalmente con el empobrecimiento de amplios sectores de pequeños propietarios   y la situación  de los campesinos empobrecidos en el marco de una agricultura  latifundista vinculada a satisfacer las necesidades de materia prima del mercado capitalista mundial y sometida por ende a las fluctuaciones que establecía esa relación de dependencia.

Adentrados en la IV década del siglo XIX el clima de efervescencia política es mayor, para 1843 se producen manifestaciones tumultuarias, se quema le ley de 10 de abril, se produce una conspiración en Santa Lucia. En 1844 en el juicio que se le hace a Leocadio Guzmán, gente de todos los sectores irrumpen en el recinto para apoyarlo, son asaltadas las autoridades locales en Carabobo, en junio de ese mismo año  Juan Silva un terrateniente Villacurano  asalta la prisión de este pueblo con cuarenta hombres armados  el grupo se refugió en  los llanos pasaron a San Sebastián de allí a Santa Lucia regresan  a los valles de Aragua  donde son disueltos[3]; también se producen otros acontecimientos en  el Pao  encabezado por  Silva y  en Orituco encabezado por Juan Celestino Beoman; en 1845 Juan y José Gabriel Rodríguez toma la prisión de Calabozo para liberar a su padre, preso por abigeato[4]

Ezequiel Zamora participa activamente en las actividades políticas y de agitación social en su área de influencia  cantón San Luis de Cura, la cuenca del lago de Valencia y los llanos centrales,  establece en Villa de Cura la  Sociedad Liberal  de Villa de Cura que se extendió  rápidamente por todos los vecindarios del Cantón  y pueblos instalando una seccional en Guigue iniciativa de Rangel que permitió  mayores alcances territoriales  hacia la sierra de Carabobo y todo el área de influencia del lago de Tacarigua o Valencia[5] cuyo programa era: Comunidad de tierras, hombres libres, elección popular y principio alternativo y horror a la oligarquía.

En el año 1846 la insurgencia se hace cada vez mayor focos importantes de esta se producen en los llanos  de Calabozo, El Sombrero,  en el Tuy, en la Guaira, Barlovento, Golfo de Cariaco, Costa de Paria llanos de San Carlos y Barinas por otra parte se incrementan la fuga de esclavos, se asaltos en los caminos y haciendas, todas estas acciones de insurrección popular productos de las deudas sociales son calificadas por los actores hegemónicos de la época como actos de bandolerismo, pillaje y resentimiento social y que gran parte de la historiografía a reproducido, como una forma de estigma y satanización de las luchas populares expresión de las necesidades insatisfechas y acciones contra el orden de opresión existente.

Si bien es cierto  toda la situación de conflictividad social no correspondió a un plan preconcebido de insurrección popular, fue Zamora el que logró en la  región de los valles de Aragua, cuenca del lago de Tacarigua y llanos centrales  darle cohesión a las fuerzas insurgentes organizar el ejército popular en el que se sostuvo la insurrección campesina y antiesclavista  de 1846-1847


BIBLIOGRAFIA MINIMA CONSULTADA
Brito Figueroa,  Federico; Tiempo de Ezequiel Zamora. Universidad Central de Venezuela 5ta edición  Caracas 1981

Harwich Vallenilla Nikita; Formación y crisis de un sistema financiero nacional, Fondo editorial Buria. Caracas 1986.

Lombardi, Jhon. Decadencia y abolición de la esclavitud en Venezuela 1820-1854. Universidad Central de Venezuela. Caracas 1971.

Matehus, Robert Paul. Violencia Rural en Venezuela  1840- 1858  Monte Ávila Editores. Caracas 1977.

Banko Catalina; El capital comercial en la Guaira y Caracas  (1821-1848) Academia Nacional de la Historia Caracas 1990.











[1] AGN Interior y Justicia  CXVII 1835 304-308 lista y descripción  de los esclavos prófugos  catorce hombres y siete mujeres  además de algunos niños  en John V. Lombardi  pag. 169
[2] Leandro el hijo de Francisco de Miranda está entre la directiva gerencial de la instancia financiera
[3] Matehus, Robert Paul. Violencia Rural en Venezuela  1840- 1858  Monte Ávila Editores. Caracas 1977,  pag. 98
[4] Matheus, Robert Paul idem  pag.102
[5] Idem “La Sociedad Liberal de Villa de Cura se extendió por todos los caserios del Cantón; en la organización de la secional de Guigue, Santa Cruz y Palo Negro se destacó  como excelente activista, el campesino  Francisco  jose Rangel , comisario de Timbique y Tacusuruma; en el ramal  interior de la Cordillera de la Costa  _ en  El Nicual y el Pao de Zarate  se destacaron los peones  Jose Bernardo Masabé (comisario de Guambra; en los llanos del Guarico Zoilo Medrano, Jesus Gonzales  (a) El Agachao y los hermanos Rosalio y Concepción  Hrrera

lunes, 30 de enero de 2017

EZEQUIEL ZAMORA CORREA Y LA INSURGENCIA POPULAR DE 1846-1847


Escrito por: Nelly Guilarte Ugas

Presentamos en esta inicial investigación algunos elemento para acercarnos  a la comprensión histórica de una de las etapas de la vida del General del Pueblo Soberano específicamente nos referimos la insurrección campesina y antiesclavista  de 1846-1847.

Ezequiel Zamora Hijo de Alejandro Zamora y Paula Correa, nace en Cua  el 1 de febrero de 1817 en plena conflagración por la independencia cuando ya se está poniendo fin a la etapa colonial pero, donde aún permanece la división estamental que la caracterizó; sus padres pertenecen al grupo social de los blancos de orilla, su padre se hace  oficial del ejército patriota, su madre una mujer que combina los quehaceres propios del hogar con su actividad de maestra de primeras letras.

La etapa de vida que corresponde a su niñez y adolescencia  transcurre entre los valles del Tuy y Caracas, aún muy joven se radica en Villa de Cura en el año de 1838, donde se establece como un pequeño comerciante, monta una pulpería, se dedica al comercio como detallista y  desarrolla algunas actividades de compra venta en la región del Tuy, llanos centrales, los valles de Aragua  y parte de la región sur oriental  de la cuenca del lago de Tacarigua (Valencia).

La Venezuela de 1838 cuando este   se radica en la Villa de Cura es de una economía primaria exportadora, entre los principales rubros  tenemos: café, cacao, cuero e importadora de  algunos bienes de consumo como calzados, vestidos  seda víveres entre otros   sector controlado por la clase de los grandes comerciantes vinculados a las  casa comercial y al capital   financiero internacional de carácter  especulativo  la usura afecta  a muchos propietarios grandes  pequeños y medianos Ezequiel Zamora un joven  y pequeño comerciante no debió escapar de tal situación.

Zamora en el marco de las circunstancia de su vida laboral y personal se le facilita la  relación  con amplios sectores  sociales en un considerable ámbito territorial, en este se identifica con los sectores más golpeados por la situación de crisis  generalizada que se enfrenta en todos los órdenes; pero fundamentalmente con el empobrecimiento de amplios sectores de pequeños propietarios. El campesinado empobrecido  sujeto a relación de explotación serviles y de enfeudamiento en el marco de una agricultura  latifundista vinculada a satisfacer las necesidades de materia prima del mercado capitalista mundial y sometida por ende a las fluctuaciones que establecía esa relación de dependencia.

Las pugnas políticas[1], el descontento social  y la crisis en el orden económico   no dejaron por fuera al Cantón de San  Luis de Cura,  en este espacio se hicieron presente dichas contradicciones: frente a los opulentos propietarios  estaban los peones campesinos y manumisos sin tierra, los esclavizados que aún  se mantenían en su condición de propiedad  mano de obra y mercancía y  los pequeños  propietarios y artesanos asfixiados por la usura[2]

Zamora establece en Villa de Cura la  Sociedad Liberal  de Villa de Cura la cual se extendió  rápidamente por todos los vecindarios del Cantón  y pueblos contiguos,  instalando una seccional en Guigue iniciativa de Rangel que permitió  mayores alcances territoriales  hacia la sierra de Carabobo y todo el área de influencia del lago de Tacarigua o Valencia[3] cuyo programa era: Comunidad de tierras, hombres libres, elección popular y principio alternativo y horror a la oligarquía.

El sector que se viene agrupando enfrentado a los comerciantes usureros con sus  aliados en las esferas del poder político y que la historiografía ha denominado liberales habían impulsado la creación de estas sociedades; más sin embargo afirma Brito Figueroa que los planteamientos del programa de Zamora se diferencia en esencia de los sectores  del status quo del movimiento  liberal amarillo que no asumía las reivindicaciones  de las masa de campesinas,  ni las defraudadas aspiraciones de libertad de los esclavizados  ni mucho menos el planteamiento de la transformación estructural de la tenencia de la tierra instaurada  desde el proceso de ocupación  de la metrópolis española  y fortalecida con la ocupación el despojo y la usurpación de las tierras comunales indígenas de hecho durante la colonia.

En agosto de 1846 la situación  política  que presenta Villa de Cura y toda la región denominada Valles de Aragua  con la radicalización del movimiento popular pone en alerta a los enfrentados grupos de la oligarquía quien  empiezan a buscar mecanismos de  conciliación para frenar  lo que podría afectar sus intereses de clase dominante  poseyente   los contactos entre Páez y  Guzmán se concretan con una entrevista en el pueblo  de la Victoria   la cual se realizó en la casa del General Santiago Mariño.

Refiere Brito Figueroa que en la Victoria estaba Zamora y el pueblo con delegaciones  de la Victoria, Turmero, Cagua, Santa Cruz y cuando el caudillo liberal  salió a saludar al pueblo apostado en las puertas de la casa del General Mariño le gritaron consignas como  Comunidad de tierras, libertad a los esclavos  y abajo los oligarcas,  viva la libertad y oligarcas temblad disparando pistolas y trabucos al aire frustrándose así las posibles conciliaciones y pactos de elites. Por otra parte el estallido que se produce  en Guigue y Magdaleno  los primeros días de septiembre cuando estallan los acontecimientos insurreccionales encabezados por el indio Rangel. Donde participan esclavos, manumisos y jornaleros  y se produce la toma Villa de Cura impide cualquier acuerdo entre cúpulas.

Zamora y Rangel se reúnen   en Guambra  dando los primeros pasos para organizar el ejército popular  que rápidamente organizan y estructuran conformando un estado mayor  la comandancia como general del pueblos soberano nombra capitanes tenientes  sargentos  y un sistema de aprovisionamiento y cuerpos especiales de información donde participan hombres y mujeres en una asamblea de Tiznado  señala “ luchamos  para proporcionar  una situación feliz a los pobres… los pobres nada tienen que temer nada tienen que perder que tiemplen los oligarcas  no habrá ni ricos ni pobres la tierra es libre es de todos”[4] allí  también impulsa la organización política sobre el territorio y avanza n el ejercicio de la democracia directa al plantear la elección del jefe política y una junta comunal además de  responsables de veredas y vecindarios.

             En la batalla de laguna de Piedra fue derrotado  logra escapar y se reúne luego en cerro azul con el indio Rangel se dedica a reconstruir el ejército y disciplinarlo militarmente en lo más intrincado de la montaña establece su cuartel general allí, establece una fábrica de armas y el  28 de noviembre en franca ofensiva logra triunfo en los bagres de allí moralizados  un conjunto de acciones  en guerra de guerrillas  actúan en diferentes acciones en  las ollitas  Guigue, Pao , Leones  en la Culebra; el primero de marzo 1847 fue derrotado  en Paguito donde  son derrotados por el gobierno. Zamora enfermo de tifus se retira a Guambra  también se retira a las montañas del sur. 

Con la derrota  del movimiento insurreccional se emprende una persecución y  cacería sangrienta contra el pueblo participante o simpatizante de la lucha campesina se hacen juicios sumarios sin derecho a la defensa[5]. El 14 de Marzo es capturado  El Indio Rangel su cuerpo fue descuartizado  y exhibo para ejemplarizar, es mismo 14  apresado Zamora pero logra salvar la vida al mentir sobre su identidad el 26 es reconocido se le lleva y condenado a muerte la cual le es conmutada por José Tadeo Monagas.

 “La insurrección Campesina  de 1846 no fracasó  sino que fue derrotada después de una guerra civil de seis meses  que conmovió los cimientos de la republica oligárquica. Los peones, manumisos  y esclavos  elevados a la condición de jefes revolucionarios, jamás se rindieron; cayeron prisioneros o murieron con las armas en las manos   fieles con la palabra comprometida libertad o muerte”[6]

BIBLIOGRAFIA MINIMA CONSULTADA
Brito Figueroa,  Federico; Tiempo de Ezequiel Zamora. Universidad Central de Venezuela 5ta edición  Caracas 1981

Calzadilla Arreaza, José Antonio;  Ezequiel Zamora y la tierra de los hombres libres. Fundarte Caracas 2011

Harwich Vallenilla Nikita; Formación y crisis de un sistema financiero nacional, Fondo editorial Buria. Caracas 1986.

Lombardi, Jhon. Decadencia y abolición de la esclavitud en Venezuela 1820-1854. Universidad Central de Venezuela. Caracas 1971.

Matehus, Robert Paul. Violencia Rural en Venezuela  1840- 1858  Monte Ávila Editores. Caracas 1977.

Banko Catalina; El capital comercial en la Guaira y Caracas  (1821-1848) Academia Nacional de la Historia Caracas 1990.






[1] Un acontecimiento bien particular pero expresión del  intención de aplastar a quienes  sin ser de la oligarquía  osaran en aspirar  a cargos políticos  lleva al desconocimiento del derecho de participar en el proceso electoral a al escamotearle este derecho a Zamora  y hacerlo preso  en la cárcel de Villa de Cura contribuye a fortalecer su liderazgo  popular
[2]Brito Figueroa,  Federico Tiempo de Ezequiel Zamora. Universidad Central de Venezuela 5ta edición  Caracas 1981 pag.55
[3] Idem “La Sociedad Liberal de Villa de Cura se extendió por todos los caserios del Cantón; en la organización de la secional de Guigue, Santa Cruz y Palo Negro se destacó  como excelente activista, el campesino  Francisco  jose Rangel , comisario de Timbique y Tacusuruma; en el ramal  interior de la Cordillera de la Costa  _ en  El Nicual y el Pao de Zarate  se destacaron los peones  Jose Bernardo Masabé (comisario de Guambra; en los llanos del Guarico Zoilo Medrano, Jesus Gonzales  (a) El Agachao y los hermanos Rosalio y Concepción  Hrrera
[4] Brito Figueroa Federico Ob. Cit. pg 124
[5] “En Villa de Cura, negándoseles derecho a la defensa fueron condenados a muerte los hermanos Pio y Juan Antonio Avila, talabartero el primero, y labrador el segundo” en Brito Figueroa ob.cit.pag.154
[6] Brito Figueroa idem.  pag.155