sábado, 9 de febrero de 2019

LA MEMORIA, IMAGEN EN EL AIRE DEL TIEMPO.


Autora: Nelly Guilarte Ugas
Inicia el febrero Rebelde de 2019, sonaban con fuerza los tambores de la  guerra que nos imponen las fuerzas imperialista; pero también había rugido de pueblo bravío en las calles de mi patria Venezuela; y como estamos dispuestos  a ser libres continuamos nuestra marcha victoriosa en todos los espacios;  en una de esas trincheras  hombres y mujeres  nos estamos encontrando  para hacernos del oficio de cronistas comunales y así   escribir relatos  con nuestros:  sabores,   colores, olores,  rostros,  risas y dolores. El primero de febrero el invitado a compartir sus saberes es el Poeta Pedro Ruiz, lugar de encuentro la sala de lectura infantil de la Biblioteca Agustín Codazzi de Maracay en el Edo. Aragua
Fotos de la Periodista Omaira Ochoa
El encuentro con Pedro  auguraba ser una sección de gran calidez humana, quienes le conocían  con anterioridad manifestaron querer estar para escucharlo,  a decir de una maestra la amiga Maury Mota  quien manifiesta "escuchar a Pedro es un banquete" y solicitó permiso para ir y llevar sus estudiantes de la Universidad, aja los que estábamos en la organización empezamos con el tejemaneje hay que buscar como meter tanta gente, ¿será que hay espacios para todos?, bueno donde comen dos comen tres, la sala se llenó,  no sé de donde salió tanta silla, es mas lo que no sé, es como, fueron acomodándose y quedaron todas arregladitas, aja y se acabaron  las sillas, entonces  pelaron por los cojines  agotados estos,  los que llegaron de ultimo no  les quedó otra que estar  de pie.

Foto: Omaira Ochoa
Poetas, poetisas escritores, maestras, músicos, cantores, periodistas, comuneros, comuneras, estudiantes, escritores, escribidores, caricaturistas, habladores y habladoras,  y de todo pueblo, pueblo de los que sueñan despierto  o a decir de los viejos que duermen con un ojo abierto; dispuestos y dispuestas a escuchar al Maestro,  se inicio la jornada;  Pedro hombre de estampa pulcra y sincera, de palabra clara, diáfana y sencilla, nos incita a la escucha para reconocernos hijos que somos  de las entrañas del  pueblo, el poeta nos increpa al afirmar que “somos seres poblados de memoria y es la memoria la que nos hace perdurable”, el maestro desliza su palabra  entre la reflexión profunda desde su experiencia de vida y su vasto conocimiento  de las obras que ha leído desde su temprana edad cuando aún era un niño, sin pretensión alguna ni prepotencia académica va recomendando sin arrogancias una lista de:  literatos, poetas e historiadores venezolanos y nuestro americanos entre los que puede registrar Mario Briceño Iragorry, Orlando Araujo, Julio Cesar Salas,  José Martí, insistiendo en  que estos hacen un aporte extraordinario para el fortalecimiento de nuestra identidad  y  la comprensión de nuestras realidades y que sin temor a equívocos  afirmó; estos  han permitido el redescubrimiento de nuestra esencia de pueblo  noble,  tan necesarias en estos momentos de acecho imperial, dijo:  esta es parte de nuestra literatura insurgente.

Con jovialidad y contundencia amena  nos introduce en definiciones entre crónica e historia, para él la crónica es un instrumento de resistencia cultural, la define como un genero libre donde se recoge la palabra, la querencia que está llena de vida; con sus expresivos gestos  y haciendo uso de sus verbo florido remembro momentos de su vida personal;  de estos me impactó  los de su infancia  cuando  relató: “ desde que di mis primeros pasos  lo hicimos  entre mitos y leyendas la falta de luz  estos nos permitió  tener tiempo para el dialogo y la crónica”,  esta reflexión personal del Maestro  me toco en lo más profundo de mi existencia   y a mi memoria llegaron con ternura  imágenes de mi infancia; aquella casona campesina  de paredes de barro su  amplia sala y en esta dos tures de rustica madera, dos bancos, una mesa cuatro silla de la misma estirpe, un cuadro de Bolivar en su caballo blanco  en la mitad de arriba  la otra mitad era un espejo espejo  grande   y  para completar la estampa de la sala  un chinchorro en el que  reposaba   y se recuperaba de la faena dura  de las labores agrícolas  papá,  Nicanor Ugas, mi abuelo materno,  severo como siempre,  con sus manos llenas de callos que no por esa textura rustica  dejaban de ser tiernas, también se hicieron presente sus historias, cuentos, mitos y leyenda  que fluían libremente  mientras las neblinas cubrían con su manto  los ruidos misteriosos y sombríos  en las encumbradas noches oscuras y fría de los caseríos asentados en las montañas de la cordillera de Paria  en el oriente venezolano
Haciendo un esfuerzo para no dejar escapar la magia  que llego a mi memoria de aquellos momentos intensamente vívidos, retomé el hilo de la disertación de Pedro, lo escucho  con detenimiento decir con propiedad “La crónica es uno de los  instrumentos firmes y más libre de resistencia cultural, permite redescubrirnos  en el alma de nuestro pueblo  e ir hacia él; por eso les digo el método para hacer crónicas comunales tiene que ser la pasión por el pueblo, respetar sus saberes y sobre todos si Uds. quieren ser cronistas comunales tienen que escuchar sobre todo, escuchar y escribir como se habla, como habla nuestro pueblo"
Esta es mi crónica sobre el primer encuentro con el Poeta Pedro Ruiz; en nombre de la Red Historia Memoria y Patrimonio del Edo. Aragua le agradecemos al Poeta, Maestro y Camarada tanta poesías  junta en 3 horas de encuentro;  para hacernos comprender  que desde la perspectiva de la memoria  siempre en nosotros hay un pueblo que está  intacto, la memoria es la imagen en el aire del tiempo.
Fotografía Omaira Ochoa 

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